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Una técnica infalible para no perder la motivación en tus proyectos

Jueves, 24 Mayo, 2018 - 13:00

Quizá hayas leído el título de este post con escepticismo. Y te entiendo. Porque decir que se tiene la solución definitiva e infalible a la falta de motivación es una declaración cuanto menos atrevida. Sería algo así como encontrar el mismísimo Santo Grial, porque la realidad es que la falta de motivación es eso que se pone siempre en tu camino cuando quieres conseguir algo: bajar de peso, aprender inglés o cambiar el mundo.

Piensa por un momento: ¿qué cambiaría en tu vida si nunca perdieses la motivación? ¿Qué tipo de objetivos te plantearías si supieses que no vas a parar hasta conseguirlos? Cierra los ojos e intenta visualizarlo. Tiene buena pinta, ¿verdad? De hecho, tiene la pinta siguiente: si nunca perdieses la motivación podrías conseguir prácticamente cualquier cosa que te propusieses. Ni más ni menos.

Pero, lamentablemente, esto nunca pasa. Lo que sucede más bien es que siempre empezamos muy motivados, a tope, on fire…pensando que esta vez va a ser la definitiva, jurando al cielo cual Scarlett O’Hara que nada se va a poner en nuestro camino…solo para comprobar al cabo del tiempo que toda nuestra motivación se ha esfumado y que volvemos a los hábitos y rutinas de siempre. Vuelta a la casilla de salida. Y lo peor de todo es que va calando dentro de ti la idea de que eres la persona más inconstante del mundo y que cuando repartieron la perseverancia, tú te lo perdiste porque estabas echándote una siesta tan a gustito.

Pero esto no es cierto, eres una persona constante y te lo voy a demostrar. Y además te voy a dar la solución definitiva a la falta de motivación. Aunque aviso, probablemente no sea lo que esperas. Sigue leyendo.

Antes de darte esta solución, es necesario que veamos algunos factores que pueden producir que tu motivación se vaya diluyendo.

Perdemos la motivación por muchas razones, pero voy a compartir contigo cinco de ellas:

  1. No tenemos claridad con respecto a qué queremos conseguir, ni los pasos que tenemos que llevar a cabo para conseguirlo.
  2. El objetivo que nos planteamos no es significativo.
  3. Somos muy impacientes.
  4. No estamos programados para enfrentarnos con determinación a las dificultades, a la incomodidad, a todo aquello que nos da miedo.

Y ahora, paso a desarrollarlas.

1. No tenemos claridad con respecto a qué queremos conseguir, ni los pasos que tenemos que llevar a cabo para conseguirlo.

El resultado es que terminamos avanzando como pollo sin cabeza, confundidos, hechos un lío, dudando a cada paso…hasta que terminamos perdiendo la motivación. La solución en este caso es un sistema de varios pasos, que te permitirá ir avanzando con buen pie, y que te impedirá sucumbir a la falta de motivación al primer obstáculo.

VISUALIZAR: Tómate el tiempo de visualizar con detalle qué es lo que quieres, a dónde quieres llegar. Cuanto más minucioso seas en este paso, más fácil te resultará avanzar.

PLANIFICAR: Esta palabra que me daba urticaria, resulta un paso esencial en el desarrollo de cualquier proceso. En este caso, se trata de identificar los pasos que necesitas llevar a cabo para llegar a tu objetivo y diseñar un proceso realista para hacerlo.

IMPLEMENTAR: Esto significa dejar de pensar, y empezar a hacer. Pasar a la acción y ejecutar todos los pasos que te han salido en la etapa anterior.

REVISAR Y AJUSTAR: Una vez que te has puesto en marcha, toca parar a monitorizar qué está funcionando y qué no está funcionando. Cuando has identificado lo último, has de ajustar esos procesos para hacerlos más eficientes.

SEGUIR ADELANTE: Y volver a repetir el ciclo.

2. El objetivo que nos planteamos no es significativo.  

Es decir, sabes que quieres un cuerpo más delgado, pero no sabes para qué lo quieres. Sabes que quieres dar la vuelta al mundo, pero no sabes para qué lo quieres. En este sentido, fallamos en encontrar la recompensa emocional que tendremos cuando consigamos el objetivo, cuando precisamente, son esas emociones las que nos ayudan a avanzar cuando llega la pereza, el cansancio o el miedo. O todo junto. Por lo tanto, la solución aquí es responder a esta pregunta:

¿Cómo te sentirás cuando lo consigas? Y por favor, aquí no vale responder: “bien”.

Tómate el tiempo de identificar qué quieres sentir cuando consigas ese objetivo. Te pongo algunos ejemplos:

• Confianza

• Seguridad

• Adrenalina

• Orgullo

• Reconocimiento

• Serenidad

• Conexión

Cuanto más específico seas en esta fase, mejor, porque estas emociones te conectarán con el propósito que está detrás de tu objetivo y te ayudarán a seguir adelante y sacudirte la falta de motivación cuando aparezca.

3. Somos muy impacientes. 

Porque, siendo honestos, ¿para qué vas a estar medio año trabajando por aquello que quieres conseguir cuando en ese blog que han dicho que lo puedes conseguir en una semana? Vivimos en la era de las soluciones rápidas, de los cambios radicales de un día para otro…todo lo queremos para ayer.

La impaciencia te distrae de tu objetivo, te desconecta de lo que verdaderamente importa, y desordena tus pensamientos porque a la impaciencia le da miedo el presente. La impaciencia te dice en cada momento que deberías haber avanzado, hecho, conseguido más…y te hace enfocarte exclusivamente en el resultado, por lo que el proceso pierde valor y cuando esto sucede es más fácil que llegue la falta de motivación.

La solución aquí es cambiar de foco y desapegarte del resultado, porque cuando lo haces, tienes más capacidad para disfrutar del proceso que sigues para conseguir tu objetivo, independientemente de si el proceso es complejo o sencillo. Es decir, en este escenario, la dificultad, la incomodidad, el miedo, tienen menos poder para hacer que pierdas la motivación.

Y la razón más importante:

4. No estamos programados para enfrentarnos con determinación a las dificultades, a la incomodidad, a todo aquello que nos da miedo. 

Estamos programados para, precisamente, evitar todo eso. Y, por lo tanto, en cuanto las cosas se ponen difíciles, ¿qué hacemos? Abandonar.

Estamos diseñados así y no hay nada que podamos hacer para evitarlo, así que la solución es la siguiente y es la:

Técnica infalible para no perder la motivación.

Tiene dos pasos:

PASO 1: Aceptar que la motivación no es una condición imprescindible para avanzar. Esto es importante porque lo que solemos hacer es esperar a sentirnos motivados para empezar a dar pasos. Y cuando llega ese momento, nos ponemos en marcha, pero en cuando perdemos la motivación, nos paramos porque pensamos que sin motivación, no podemos avanzar.

Mentira. Y esto conecta con el siguiente paso.

PASO 2: Una vez que lo has aceptado, lo que toca es ponerte las pilas, sacar el guerrero que llevas dentro y, cuando llegue la falta de motivación, forzarte a hacer eso que te da tanta pereza hacer.

Esto es lo que no querías oír, ¿verdad? Quizá esperabas una técnica infalible rápida y sencilla, pero no la hay. Porque cuando queremos conseguir algo, siempre tenemos que pagar un precio. Un precio en forma de incomodidad, por lo que la solución definitiva a la falta de motivación es preguntarte qué precio estás dispuesto a pagar por conseguir eso que quieres. Preguntarte si estás dispuesto a enfrentar todos los momentos de sufrimiento, incertidumbre, el miedo, la inseguridad. Porque en esos objetivos en los que sí que estás dispuesto, te demostrarás a ti mismo un nivel de constancia y compromiso formidable.

Y si no estás dispuesto, mejor no pierdas tu tiempo en intentarlo.

¿Y cómo puedes saber si estás dispuesto?

 

Lo sabrás porque en los momentos difíciles, esos en los que estás a punto de abandonar  y, sin embargo, encuentras una débil llama de motivación en tu interior para seguir adelante, de repente sabes con certeza que estás luchando por algo que verdaderamente te importa.  

 

Puedes consultar aquí eventos de coaching y crecimiento personal entre muchos otros:

https://www.sala-mandra.es/eventos

 

 

 

Información del artículo
Autor: Hana Kanjaa
Fecha:
Jueves, 24 Mayo, 2018 - 13:00

Categoría:
Arte y Cultura,
Bienestar

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Acerca del autor
Hana Kanjaa
"Hana Kanjaa es malabarista del cambio y domadora del miedo. Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, Master en Comercio Exterior y coach certificada desde hace diez años. Trabaja como consultora, formadora, conferenciante y video-blogger en www.hanakanjaa.com, es autora del libro "Querida Incertidumbre, te lo debo todo" y creadora del método de trabajo en desarrollo personal y profesional {la CArPA}. Le apasionan los deportes como el paracaidismo o el buceo, y durante un tiempo fue la única mujer en España que practicó un deporte tan arriesgado como el salto base. Un éxito del que se siente especialmente feliz y orgullosa es poder haber conseguido ser conferenciante en un evento TED."