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¿Cómo hablar en público? Consejos y trucos de oratoria

Jueves, 17 Mayo, 2018 - 14:45

Existen muchas posibilidades de que, a lo largo de nuestra vida laboral, necesitemos hablar en público alguna que otra vez. Exámenes en acciones formativas, charlas con nuestro equipo de trabajo, presentaciones para clientes e inversores… Sea cual sea la ocasión, hablar en público puede suponer un gran reto para nosotros. Incluso hay quien puede llegar a pasarlo realmente mal.

Según estudios de Adecco, el 75 % de la gente siente nerviosismo y hasta ansiedad al tener que hablar en público. Para evitar esto y asegurarnos de que podemos hablar en público y transmitir nuestros mensajes con éxito, lo mejor es prepararnos adecuadamente. Por ello, hoy vamos a ver una serie de consejos y claves que nos permitirán comunicarnos con nuestra audiencia de la mejor manera posible. Así, podremos afrontar nuestras charlas como una auténtica oportunidad para obtener algo productivo, en vez de como un mal trago que hay que pasar. ¡Comenzamos!

1. ¿Qué quiero contar?

El primer paso para que nuestra charla tenga éxito es identificar qué es lo que queremos transmitir a nuestra audiencia y cuál es el objetivo que queremos conseguir con ello. Una entrevista de trabajo, una búsqueda de financiación, la presentación de un nuevo producto. Cada contexto y situación requerirá de un discurso concreto, por ello identificar nuestros objetivos es el punto de partida para definir las ideas principales sobre las que girará nuestro discurso.

2. Domina la materia

La mejor forma de mostrarnos seguros ante una audiencia es dominar la materia concreta sobre la que vamos a hablar. Debemos preparar nuestro discurso y alcanzar un cierto nivel de conocimiento sobre el tema. Si lo hacemos, es muy posible que en el momento de hablar en público seamos las personas más expertas sobre la materia en cuestión en el auditorio. Esto nos dará cierta autoridad y una buena base sobre la que asentar nuestra confianza.

3. Transmite tu entusiasmo

La pasión es contagiosa. Si realmente crees en lo que estás contando es muy posible que consigas transmitir ese entusiasmo a tu audiencia. Si no crees en tu discurso, quizá deberías replantearte si realmente debes hablar en público sobre ese tema. La sinceridad y la pasión en nuestras palabras son fáciles de detectar por el público y ayudan a despertar su interés.

4. Elabora un discurso claro y ordenado

La atención de la gente es limitada. Por lo general y en el mejor de los casos, nuestros oyentes se quedarán con uno o dos conceptos de nuestra charla. Por ello, debemos ponérselo fácil. Construir un discurso claro y bien estructurado es el primer paso para conseguir mantener la atención de nuestra audiencia. Debemos ser capaces de sintetizar y simplificar nuestras ideas en conceptos sencillos y digeribles.

Utilizar frases cortas ayudará a este propósito y, además, conseguirá dotar de cierto ritmo a nuestro discurso. Los efectos psicológicos de primacía y recencia, según los cuales el público tiende a recordar mejor las ideas iniciales y finales de un discurso, pueden sernos de utilidad en el momento de estructurar nuestra charla.

5. Piensa en tu audiencia

Empatizar es importante en muchos aspectos de nuestra vida y hablar en público no es una excepción. Si queremos que la gente nos entienda, primero debemos ponernos en su lugar. ¿A quién vamos a dirigirnos? No es lo mismo hacer una charla informal que una profesional o académica; no es lo mismo dirigirnos a adultos o a niños; etc. Conocer a nuestra audiencia nos permitirá elaborar un mensaje a su medida, utilizar su propio lenguaje y, en definitiva, conectar con nuestros interlocutores y atraer su interés.

6. La importancia del lenguaje no verbal

En un acto de comunicación interpersonal, la comunicación no verbal contiene el 95 % de la información que transmitimos: nuestro tono de voz, nuestras expresiones faciales, la forma en la que movemos las manos, nuestro lenguaje corporal, el volumen con el que hablamos, el tempo del discurso… Todo ello aporta información sobre nosotros y sobre el mensaje que queremos transmitir. Por lo tanto, debemos darle a nuestro lenguaje no verbal la importancia que merece, de cara a que este esté en sintonía con la información que verbalizamos en nuestro discurso. Tenemos que intentar buscar una coherencia entre nuestra comunicación verbal y la no verbal. En esta misma dirección, mantener siempre una sonrisa es una muy buena forma de hacer nuestro discurso más atractivo a nuestro público.

 

7. Busca la brevedad

Ya lo dice el refrán: lo bueno, si breve… A la hora de estructurar nuestro discurso debemos tender al minimalismo: si algo es superfluo, se suprime. Debemos intentar que nuestra charla se fundamente en la calidad de las ideas y reflexiones que transmitimos, más que en la extensión de las mismas.

 

8. Mantener el contacto visual

Los ojos son la parte más expresiva de nuestro cuerpo y con la que más información no verbal transmitimos. Tenemos que intentar mirar a los ojos a nuestra audiencia e intentar repartir nuestras miradas de forma equilibrada. Un truco que podemos utilizar para hacer esto consiste en elegir a tres personas del público cuya mirada nos dé confianza: una en la parte izquierda del auditorio, otra en el centro y otra en la parte derecha. Así conseguiremos que la mayor parte del auditorio nos devuelva la mirada y mantenga su atención en nosotros.

 

9. Apoyar nuestra charla en recursos multimedia

A la hora de mantener la atención de nuestro público podemos apoyarnos en diferentes recursos multimedia: fotografías, presentaciones, diapositivas, vídeos… Estos recursos pueden reforzar el discurso hablado y potenciar el mensaje. Ahora bien, debemos darle a este tipo de herramientas la importancia justa y no centrar en ellas nuestra charla. Es más, lo ideal es que podamos expresar todas nuestras ideas únicamente a través del habla. De esta manera, los otros recursos aportarán valor añadido a nuestro discurso, pero no serán la parte fundamental del mismo. Así, además, siempre tendremos un plan “b” al que recurrir en caso de que los recursos técnicos fallen. Asimismo, debemos evitar leer nuestro discurso siempre que sea posible. Si es necesario llevaremos notas para recordar datos importantes, pero nunca leeremos nuestro discurso ya que esto facilita que el público desconecte de nosotros.

10. Utilizar un elemento antiestrés

Seguramente te habrás dado cuenta de que muchos conferenciantes, presentadores de televisión u otras personas habituadas a hablar en público sostienen un bolígrafo o algún otro objeto entre sus manos mientras hablan. Se trata de un truco muy útil de cara a canalizar y disipar el nerviosismo que podemos transmitir a la audiencia a través de nuestras manos. Algo similar sucede con nuestros pies. Para evitar moverlos de forma compulsiva durante nuestra charla, podemos pasearnos lentamente por el auditorio, lo que nos ayudará también a fijar la atención de nuestro público.  

 

11. Buscar el feedback de la audiencia

Solicitar la participación del público en momentos puntuales de nuestra charla, bien planteando preguntas o a través de otro tipo de técnicas, nos permitirá mantener su implicación con lo que estamos contando. Así, sentirán que son parte del discurso y entenderán que su aportación y punto de vista también es importante para nosotros.

12. Relajación

A la hora de enfrentarnos a una audiencia y transmitir un mensaje, lo haremos mejor si estamos relajados. Los pasos anteriores nos ayudarán a conseguirlo. Pero si aún nos mostramos nerviosos a en el momento de enfrentarnos a este tipo de situaciones, un buen truco es relativizar la importancia de nuestra charla: ¿qué es lo peor que puede pasar? Por mal que lo hagamos, el sol seguirá saliendo por el este y poniéndose por el oeste al día siguiente. Mantener un ritmo de respiración constante y pausado es otra buena forma de relajarnos y reducir nuestras pulsaciones durante el discurso.

13. El poder del humor

Algunas personas tienen más facilidad para el humor que otras. En cualquier caso, el sentido del humor es una buena herramienta que ayuda a conectar a las personas. Si lo empleamos desde el respeto y en su justa medida, será un arma muy valiosa de cara a ganarnos al público. Si decidimos utilizarlo, debemos intentar siempre ser naturales.

 

14. Ser agradecidos

Siempre que hablamos en público hay alguien que, en principio, está invirtiendo un tiempo y un esfuerzo en escucharnos. Por ello, debemos mostrarnos agradecidos a nuestra audiencia y a las personas u organizaciones que nos brindan la oportunidad de dar a conocer nuestras ideas. Mostrándonos agradecidos al inicio y al final de nuestra exposición, no solo mostraremos respeto hacia nuestra audiencia y cumpliremos con las normas más básicas de educación, sino que además nos será útil de cara a predisponer al público para la escucha.

 

Siguiendo estos trucos y consejos para hablar en público evitaremos pasarlo mal durante este tipo de situaciones e incluso aprenderemos a disfrutar de ellas. De esta manera, exprimiremos al máximo el potencial que tienen estas oportunidades y conseguiremos cumplir con éxito los objetivos profesionales que nos propongamos.

Información del artículo
Autor: Sala-mandra Espacios para eventos
Fecha:
Jueves, 17 Mayo, 2018 - 14:45

Categoría:
Bienestar

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Acerca del autor
Sala-mandra Espacios para eventos
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